Empecé a los 14 años. Hoy soy misionero a tiempo completo.
Mi catequista me llevó a un retiro de IAM cuando tenía 14. No imaginé que esa decisión iba a definir el resto de mi vida.
A los 14 yo era un chico común. Jugaba fútbol, peleaba con mis hermanas, me iba mal en matemática. Mi catequista insistió tanto que terminé yendo a un retiro de IAM solo para que dejara de molestarme.
Lo que escuché ese fin de semana me cambió. No fue un sermón. Fueron historias reales: una madre adolescente que casi aborta, un médico que dejó su clínica porque no quería seguir interrumpiendo vidas, una pareja que recibió a un bebé con síndrome de Down.
Volví a casa con preguntas. Y con ganas de ser parte. Empecé acompañando en jornadas escolares, hablando con compañeros sobre el valor de la vida desde mi propia experiencia.
A los 18 entré a formación más profunda. Hoy, a los 23, coordino el área de jóvenes en Colombia. Estudio Psicología en paralelo porque entiendo que esta misión necesita herramientas concretas.
Si tenés entre 12 y 18 años y estás leyendo esto: no creas que sos demasiado joven para cambiar algo. Yo lo era. Y aquí estamos.
¿Necesitás acompañamiento como Diego?
Estamos para escucharte sin juzgar. Tu historia importa.
Hablar con IAM